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Cáncer de vejiga
Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de vejiga?

El cáncer de vejiga a menudo se detecta porque una persona presenta signos o síntomas, o podría ser detectado mediante las pruebas de laboratorio que una persona se realiza por otro motivo. Si se sospecha cáncer de vejiga, será necesario realizar estudios y pruebas para confirmar el diagnóstico. Si se descubre cáncer, se realizarán pruebas adicionales para ayudar a determinar la extensión (etapa o estadio) del cáncer.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiera que pudiese tener cáncer de vejiga, su médico realizará un historial médico completo para analizar los factores de riesgo y saber más sobre los síntomas.

Además, un examen físico proveerá otra información sobre los posibles signos del cáncer de vejiga y otros problemas de salud. El médico podría examinar el recto y la vagina (en las mujeres) para palpar un tumor de vejiga, determinar su tamaño y para ver si se ha propagado y, de ser así, qué tanto se propagó.

Si los resultados del examen son anormales, su médico probablemente ordenará pruebas de laboratorio, como un análisis de orina (lea “¿Se puede encontrar temprano el cáncer de vejiga?”) y podría recomendarle un urólogo (un médico especialista en enfermedades del sistema urinario y del sistema reproductor masculino) para realizar más pruebas y ofrecer tratamiento.

Cistoscopia

Si se sospecha de cáncer de vejiga, los doctores recomendarán una cistoscopia. Para este examen, un urólogo coloca un cistoscopio (un tubo delgado que contiene una luz y una lente o una pequeña cámara de video en el extremo) a través de la abertura de la uretra y lo mueve hacia la vejiga. Luego se inyecta agua salada esterilizada a través del tubo para expandir la vejiga y permitir que el médico pueda examinar el revestimiento interior de la vejiga.

Una cistoscopia se puede realizar en el consultorio médico o en el quirófano (sala de operaciones). Por lo general, la primera cistoscopia se hace en el consultorio médico usando un pequeño dispositivo flexible de fibra óptica. Se usa cierto tipo de anestesia local para adormecer la uretra y la vejiga mientras se hace el procedimiento. Si se realiza la cistoscopia usando anestesia general (que le hace dormir), o anestesia espinal (se adormece la parte inferior de su cuerpo), el procedimiento se realiza en el quirófano (sala de operaciones).

Si se observa un área anormal o un crecimiento, se realizará una biopsia. Un instrumento delgado se insertará a través del cistoscopio para remover un pequeño fragmento de tejido, el cual luego se envía a un laboratorio para examinarlo con un microscopio. También se pueden tomar lavados de agua salina del interior de la vejiga para determinar la presencia de células cancerosas (Vea la información sobre biopsias que aparece más adelante).

La cistoscopia de fluorescencia puede utilizarse junto con la cistoscopia rutinaria. Para realizar este examen, se colocan medicamentos llamados porfirinas en la vejiga durante el cistoscopio, los cuales son atraídos por las células cancerosas. Cuando el médico alumbra con una luz azul a través del cistoscopio, cualquier célula que contiene las porfirinas brilla en forma fluorescente. Esto puede ayudar a que el médico vea las áreas con células cancerosas que pudieron haber sido omitidas por la luz blanca que normalmente se usa.

Pruebas de laboratorio

Citología de orina

Para esta prueba, se examina una muestra de orina con un microscopio para saber si contienen cáncer o células precancerosas. La citología también se hará en los lavados de vejiga que se tomaron al momento de la cistoscopia. La citología puede ayudar a encontrar algunos cánceres, pero esta prueba no es perfecta. No encontrar cáncer con esta prueba no siempre significa que no haya cáncer.

Cultivo de orina

Si usted presenta síntomas urinarios, se puede hacer esta prueba para determinar si la causa es una infección (en lugar de cáncer). Las infecciones y los cánceres de vejiga pueden causar síntomas similares. Para un cultivo de orina, se coloca una muestra de orina en un envase de laboratorio para permitir que crezca cualquier bacteria que esté presente. Puede que tome tiempo para que una bacteria crezca de modo que es posible que haya que esperar algunos días para obtener los resultados de esta prueba.

Pruebas de marcadores tumorales en la orina

Las diferentes pruebas de orina identifican sustancias específicas liberadas por las células cancerosas de la vejiga. Estas pruebas se puede usar junto con la citología en orina para ayudar a determinar si una persona tiene cáncer. Estas pruebas podrían incluir la prueba para NMP22 y BTA, la prueba Immunocyt, y la prueba UroVysion (descritas en la sección “¿Se puede encontrar temprano el cáncer de vejiga?”).

Algunos médicos encuentran utilidad en estas pruebas de orina para detectar cánceres de vejiga, aunque puede que no sean útiles en todos los casos. La mayoría de los médicos cree que la cistoscopia sigue siendo la mejor manera de encontrar el cáncer de vejiga. Algunas de estas pruebas son más útiles cuando se está buscando una posible recurrencia del cáncer de vejiga en alguien que ya lo padeció, en lugar de detectarlo por primera vez.

Biopsia

Una biopsia es la extracción de una pequeña muestra de tejido corporal para determinar si se trata de cáncer. El tejido que se extrae se envía al laboratorio donde lo examina un patólogo, un médico especializado en diagnosticar enfermedades mediante pruebas de laboratorio. Si se sospecha cáncer de vejiga, será necesario realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Biopsias de la vejiga

Las muestras para una biopsia de la vejiga se obtienen con más frecuencia durante la cistoscopia. Una biopsia puede mostrar si el cáncer está presente y de qué tipo de cáncer se trata. Si se encuentra cáncer de vejiga, dos características son importantes: cuán invasivo es el cáncer y el grado del mismo.

Invasión del cáncer: la biopsia puede mostrar cuán profundamente el cáncer ha invadido (crecido hacia) la pared de la vejiga, lo cual es muy importante para seleccionar el tratamiento. Si el cáncer permanece en la capa interior de las células, sin que crezca en las capas más profundas, se le llama cáncer no invasivo. Si el cáncer crece hacia las capas más profundas de la vejiga, a éste se le llama invasivo. Los cánceres invasivos tienen más probabilidad de propagarse y son más difíciles de tratar.

Es posible que usted también escuche acerca de un cáncer de vejiga conocido como superficial o invasivo que no compromete la capa muscular. Estos términos incluyen a los tumores no invasivos y a cualquier tumor invasivo que no ha crecido hacia la capa muscular principal de la vejiga.

Grado: a los cánceres de vejiga también se les asigna un grado sobre la base de su apariencia bajo el microscopio.

  • Los cánceres de bajo grado se parecen mucho a los tejidos normales de la vejiga. A éstos también se les llama cánceres bien diferenciados. Por lo general, los pacientes con estos cánceres tienen un pronóstico favorable.
  • Los cánceres de alto grado se parecen menos al tejido normal. A estos cánceres también se les puede llamar cánceres poco diferenciados o no diferenciados. Los cánceres de alto grado tienen una probabilidad mayor de crecer en la pared de la vejiga y a propagarse fuera de la vejiga. Estos cánceres pueden ser más difíciles de tratar.

Las personas con cáncer de vejiga podrían desarrollar más cánceres en otras áreas de la vejiga o en el sistema urinario. Por esta razón, durante la biopsia el médico puede tomar muestras de tejido de varias áreas diferentes del revestimiento de la vejiga.

Biopsias para saber si hay propagación del cáncer

Si los estudios por imágenes (vea la próxima sección) sugieren que el cáncer se pudo haber propagado a la vejiga, la única manera de confirmar esto es mediante una biopsia. En algunos casos, se obtienen muestras de biopsias de áreas sospechosas durante la cirugía para extirpar el cáncer de vejiga.

Otra manera de obtener una muestra para biopsia consiste en usar una aguja hueca y delgada para tomar un pequeño fragmento de tejido de un área anormal. A esto se le conoce como biopsia con aguja, la cual permite al médico tomar muestras sin tener que hacer una operación. Algunas veces, las biopsias con agujas se hacen usando una tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) o una ecografía para ayudar a guiar la aguja de la biopsia hacia el área anormal.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Si usted tiene cáncer de vejiga, su médico puede solicitar algunos de estos estudios para determinar si el cáncer se ha propagado a los tejidos cercanos a la vejiga, a los ganglios linfáticos cercanos o a órganos distantes. Si un estudio por imágenes muestra ganglios linfáticos agrandados u otros posibles signos de propagación del cáncer, se podría necesitar algún tipo de biopsia para confirmar estos hallazgos.

Pielograma intravenoso

Un pielograma intravenoso (intravenous pyelogram, IVP), también llamado urograma intravenoso (IVU) consiste en una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un colorante especial en una vena. Este colorante es extraído del torrente sanguíneo por los riñones y luego pasa a los uréteres y a la vejiga. El tinte delinea estos órganos en las radiografías y ayuda a encontrar tumores del tracto urinario.

Algunas personas podrían presentar reacciones alérgicas a los colorantes. Por lo tanto, es importante que le informe a su médico si presenta cualquier alergia o si en el pasado ha tenido reacciones a los colorantes de rayos X.

Pielograma retrógrado

Para este estudio, se coloca un catéter (un tubo delgado) a través de la uretra y hacia la vejiga o un uréter. Luego, se inyecta un colorante a través del catéter para facilitar la observación del revestimiento de la vejiga, los uréteres y los riñones en las radiografías.

Esta prueba no se hace tan frecuentemente como el pielograma intravenoso, aunque se puede hacer (junto con la ecografía de los riñones) para detectar tumores en el tracto urinario en personas a quienes no se les puede hacer un IVP debido a que son alérgicas a los colorantes de rayos X.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) usa rayos X para producir imágenes transversales detalladas de su cuerpo. Una CT de los riñones, uréteres y la vejiga se conoce como urograma CT. Puede proporcionar información detallada sobre el tamaño, forma y posición de cualquier tumor que se encuentre en el tracto urinario, incluyendo la vejiga. Puede que se use en lugar de un pielograma intravenoso para observar la parte superior del sistema urinario. También puede ayudar a mostrar ganglios linfáticos agrandados que pudieran contener cáncer, así como otros órganos en el abdomen y la pelvis.

En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira a su alrededor. Luego, una computadora combina estas imágenes en una imagen de una sección de su cuerpo.

El tomógrafo que se utiliza para este estudio consiste en un anillo grande similar a una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se desliza hacia adentro y afuera de la abertura central. Usted tendrá que acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Antes de realizar el estudio, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre 1 y 2 pintas (entre medio y un litro) de un líquido llamado contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. Es posible que también le coloquen una línea IV a través de la cual se inyecta una clase diferente de tinte de contraste (agentes de contraste por vía intravenosa). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras, como los vasos sanguíneos en su cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Pocas personas son alérgicas al colorante y desarrollan urticaria, o raramente presentan reacciones más graves como problemas para respirar o presión sanguínea baja. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Biopsia con aguja guiada por CT: la CT también se puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia un área donde se sospecha hay un tumor. Esto no se usa para biopsias de tumores dentro de la vejiga, sino que se podría usar para obtener muestras de tejido de áreas donde el cáncer se pudo haber propagado. Para este procedimiento, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia el tumor. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja para observarla con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar con más claridad los detalles.

Las MRI toman más tiempo que las CT (a veces hasta una hora más) y son un poco más incómodas. A usted le colocan en una camilla que se desliza dentro de un tubo angosto que podría ser confinante y puede causar molestias a las personas que temen a los lugares cerrados. Las nuevas máquinas de MRI abiertas se pueden usar en lugar de las máquinas de MRI convencionales. La máquina de MRI también produce un zumbido y ruidos de chasquido que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.

Las imágenes de MRI son particularmente útiles para encontrar signos de que el cáncer se ha propagado fuera de la vejiga hacia tejidos o ganglios linfáticos adyacentes. En lugar de un IVP, se puede usar una MRI especial de los riñones, los uréteres y la vejiga, conocido como urograma por MRI, para observar la parte superior del sistema urinario.

Ecografía (ultrasonido)

El ultrasonido (ultrasonografía) usa ondas sonoras para formar fotografías de los órganos internos. Puede ser útil para determinar el tamaño del cáncer de vejiga y si se ha propagado fuera de la vejiga hasta alcanzar órganos o tejidos adyacentes. También se puede usar para examinar los riñones.

Esta es una prueba fácil de realizar. No usa radiación, razón por la que a menudo se usa para observar fetos en desarrollo. Para este estudio, usted simplemente se acuesta en una mesa mientras un transductor (en forma de varita) se coloca en la piel sobre la parte del cuerpo bajo estudio. Generalmente, se aplica primero gel para lubricar la piel. Este instrumento emite ondas de sonido y recoge los ecos conforme rebotan en los órganos en el cuerpo. Una computadora convierte el eco en una imagen en blanco y negro.

Biopsia con aguja guiada por ecografía: la ecografía también se puede usar para guiar la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer en el abdomen o la pelvis.

Radiografía de tórax

Se puede hacer una radiografía del tórax para determinar si el cáncer de vejiga se propagó a los pulmones. Esta prueba no se necesita si se ha hecho una CT del tórax.

Gammagrafía ósea

Una gammagrafía ósea puede ayudar a detectar cáncer que se ha propagado a los huesos. Por lo general, los médicos no ordenan este estudio a menos que usted presente síntomas, tal como dolor de hueso, o si los análisis de sangre muestran que el cáncer pudo haberse propagado a los huesos.

Para el estudio, se inyecta una pequeña cantidad de material de baja radiactividad en la vena (vía intravenosa, o IV). La sustancia se asienta en las áreas dañadas de los huesos de todo el esqueleto en el transcurso de un par de horas. Luego, usted se acuesta sobre una mesa durante aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radiactividad y crea una imagen del esqueleto. La imagen no es tan detallada como una MRI o CT, pero muestra a la vez posibles áreas de propagación del cáncer a todos los huesos en el cuerpo.

Las regiones de cambios activos en los huesos atraen la radiactividad y aparecen como “puntos radiactivos” en el esqueleto. Estas áreas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero otras enfermedades de los huesos pueden producir el mismo patrón. Para distinguir entre estas afecciones, podría ser necesario realizar otras pruebas por imágenes como radiografías regulares, imágenes por resonancia magnética (MRI), o incluso una biopsia de hueso.


Fecha de última actualización: 05/19/2014
Fecha de último cambio o revisión: 05/19/2014